Negocios de Familia

Las empresas familiares componen un alto porcentaje del total de las empresas en Argentina. Sin embargo, como toda estructura, afrontan una serie de problemas y desafíos más allá del negocio propiamente dicho.

Las empresas familiares componen un alto porcentaje del total de las empresas en Argentina. Son una gran fuente de producción en nuestro país y justifican más del 80% del empleo privado. Por otro lado, los comercios familiares, elevan este porcentaje a 95%.

Ahora bien, como toda estructura afrontan una serie de problemas y desafíos más allá del negocio propiamente dicho y tiene que ver con una simple razón que va en la respuesta a la siguiente pregunta: ¿somos empresa o somos familia? ¿dónde tomamos las decisiones? ¿en la fábrica o en casa?

La falta de respuesta a estas preguntas, o mejor dicho, la respuesta errónea, suele originar el principio de una espiral de problemas que suele rodear a este tipo de empresas.

Hay una definición que da Peter Drucker, el padre del management moderno, que este tipo de empresas no deben ser ni empresas del todo ni familias del todo: deben ser ni más ni menos “familias empresarias”.

Entre los conflictos más comunes que enfrentan estas empresas aparecen: la crisis por falta de delegación, especialmente cuando de padres a hijos se trata y en especial con hijos jóvenes, la lucha de poderes entre hijos o primos en las sucesivas generaciones y la crisis principal que surge entre los herederos del negocio ante el fallecimiento de su fundador.

Hay una interesante estadística que indica que solamente tres de cada diez empresas familiares subsisten de primera a segunda generación, una de segunda a tercera y apenas el 0.4% de tercera a cuarta.

Claramente hay un serio problema a la hora de pasar el negocio de padre a hijo.

Del lado de los hijos tuve la experiencia de entrevistar a muchos jóvenes que trabajan junto a sus padres y me encontré con el dramático indicador que nueve de cada diez jóvenes que trabajan en su empresa familiar ¡lo están haciendo a disgusto! Todo un número…

Y el problema principal detectado es “la frustración” que sienten los jóvenes cuando quieren proponer cambiar el paradigma de negocios de la empresa, especialmente si el joven es universitario y quiere “innovar” en el negocio sobre la base de sus conocimientos universitarios.

Obviamente hay muchísimos casos que son exitosos, más allá de los desafíos que tuvieron que enfrentar. Una de ellos es el caso de Vapahc, en el video que acompaña la nota, donde uno de sus directivos, Daniel Vacca, nos cuenta los desafíos de pertenecer a la segunda generación de una empresa familiar del sector cerámicos.

Teniendo en cuenta esto creo que hace falta tomar nota del asunto, ver de qué forma se puede empezar a capacitar en temas relacionados a negocios familiares y aconsejar humildemente al empresario líder de una empresa familiar que, como en una carrera de postas, ¡no se olvide de entregar el relevo!

Por  Lic. Pablo Furnari

© Lic. Pablo Furnari

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